Guía del Paciente/Red Light
Guía · Red LightTu sesión de Red Light.
Es la sesión más fácil de todas: te recostás, el panel baja hasta vos y no tenés que hacer absolutamente nada durante diez o veinte minutos. Lo único que decide si sirve o no lo traés puesto de tu casa, y es tu piel.
Cómo es acá
Te recostás en una camilla contorneada, boca arriba, y el panel queda suspendido encima tuyo. Está montado en un soporte con ruedas que se regula en altura y en ángulo, así que no te acomodás vos a la máquina: el equipo lo acomoda a tu cuerpo y a la zona que se quiere trabajar.
Después no pasa nada más. No hay ruido, no hay vibración, no hay nada que sostener. La luz es intensa a la vista y por eso se usan gafas, pero sobre la piel se siente apenas un calorcito parejo. Mucha gente se duerme.
La piel: limpia y descubierta
Esto es lo único importante de toda la página, así que va sin vueltas: la luz tiene que llegar a la piel. Lo que se interpone la bloquea, y lo que la bloquea deja esa zona sin tratamiento.
- La ropa bloquea todo. No filtra ni atenúa: bloquea. Lo que quede tapado no recibe nada.
- El protector solar está hecho justamente para eso. Es el error más común. Si venís de la calle en verano con protector puesto, la zona de la cara y los brazos queda apantallada.
- El maquillaje y las bases hacen lo mismo, sobre todo los que tienen filtro solar o pigmentos minerales.
- Las cremas espesas y los aceites dispersan la luz antes de que entre.
- La piel húmeda o con transpiración también resta. Conviene llegar seco.
Traducido a algo accionable: venís con la zona a tratar limpia, seca y sin productos. Si querés ponerte algo, va después de la sesión y no antes. Y si viniste con protector puesto, decilo: es mejor limpiarse que hacer veinte minutos para nada.
Más no es mejor
Con casi todo en el centro vale la idea de que sostener en el tiempo suma. Con la luz hay una vuelta de tuerca que conviene entender, porque va contra la intuición de todo el mundo.
La fotobiomodulación tiene lo que se llama una respuesta bifásica a la dosis: hay una ventana donde la luz estimula, y pasada esa ventana el efecto no sigue creciendo — se aplana y puede incluso darse vuelta. El doble de tiempo no da el doble de resultado, y puede dar menos.
Por eso las sesiones son cortas y no "hasta que te aburras". Si sentís la tentación de pedir cinco minutos más, o de comprarte un panel para usarlo una hora por día en tu casa, esta es la razón por la que no. La dosis es parte del tratamiento, igual que en cualquier otra cosa.
Antes de venir
Vení con
- La zona a tratar limpia y seca
- Ropa fácil de sacar y poner
- La cara sin maquillaje, si vas a trabajar cara
- La lista de lo que estás tomando, si cambió
Dejá para después
- Protector solar
- Maquillaje y bases con filtro
- Cremas espesas, aceites y autobronceantes
- Perfume sobre la zona
El equipo te va a decir qué se usa durante la sesión y cómo se resuelve la privacidad cuando coordines la primera. Preguntá al reservar si tenés dudas sobre qué ponerte.
- Tomás antibióticos
- Usás retinoides o ácidos
- Te cambiaron cualquier medicación
- Tenés un lunar nuevo o que cambió
- Te hiciste un tratamiento en la piel hace poco
- Tenés tatuajes en la zona
- Estás o podrías estar embarazada
Lo de la medicación no es una formalidad. Hay antibióticos, retinoides y otros fármacos que vuelven la piel mucho más sensible a la luz, y con ellos una sesión normal puede dejarte una reacción. El equipo médico lo revisa en la evaluación, pero si te cambiaron algo entre una sesión y otra, eso no aparece solo: lo tenés que decir vos.
Qué vas a sentir
- Calor suave y parejo sobre la piel. Nada que queme ni que moleste. Si en algún momento sentís que quema, decilo: no es lo esperable.
- Luz muy intensa a la vista. Las gafas van puestas toda la sesión y no se sacan para mirar, ni un segundo.
- Un poco de rojez después, a veces, en la zona tratada. Suele irse sola en un rato.
- Ganas de dormirte. Es la sesión más tranquila del centro y la mayoría termina con los ojos cerrados.
- Nada, durante. A diferencia de la cámara o del frío, acá no hay una sensación fuerte que contar. El trabajo pasa a nivel celular y no se percibe.
Después de la sesión
- Ahora sí, la crema. Si usás algo en la piel, este es el momento: con la circulación local activa se aprovecha mejor.
- Si salís a la calle con sol, ponete protector. La luz roja no quema, pero la piel queda más irrigada y algunas personas la sienten más sensible.
- No esperes ver algo hoy. Es la terapia más acumulativa de todas. Los cambios en piel, dolor y recuperación aparecen después de varias sesiones sostenidas, no después de una.
- Podés seguir con tu día normal. No hay ninguna restricción después: manejás, entrenás, trabajás.
No es una indicación médica. Quién puede hacer Red Light y quién no se define en la evaluación previa. Hay situaciones donde no corresponde, y están en la página de la terapia.
No sirve para autoevaluar un lunar. Si tenés una lesión de piel, un lunar nuevo o uno que cambió, eso se mira antes y aparte. La luz no se aplica sobre una lesión sin diagnóstico.
No reemplaza el protocolo de tu sesión. Cuánto dura, a qué distancia va el panel y qué zona se trabaja lo define el equipo según tu objetivo, no esta página.
Preguntas que nos hacen
¿Es como una cama solar?
No, y es la confusión más común. Una cama solar emite luz ultravioleta, que es la que broncea, la que quema y la que daña el ADN de la piel. Acá no hay nada de ultravioleta: es luz roja e infrarroja cercana, que está del otro lado del espectro visible.
Consecuencia práctica: no te vas a broncear ni te vas a quemar. Y no comparte el perfil de riesgo de una cama solar, que es lo que la mayoría de la gente está preguntando en realidad.
¿Tengo que sacarme la ropa?
Lo que quede tapado no recibe luz, así que depende enteramente de qué zona se esté trabajando. Si es una rodilla, alcanza con subir el pantalón; si es full body, es otra cosa.
Cuando coordines la primera sesión preguntá cómo se maneja, así venís con la ropa adecuada y sin sorpresas.
¿Y si tengo tatuajes?
Decilo antes. La tinta oscura absorbe más luz que la piel y puede calentarse más que el resto de la zona. No suele ser un impedimento, pero el equipo lo tiene en cuenta al posicionar el panel y al definir el tiempo.
Si en algún momento sentís que un tatuaje se te calienta de más, avisá en el momento.
¿Puedo hacerlo todos los días?
La frecuencia la define tu plan, y no es "cuanto más, mejor" — mirá la sección de arriba sobre la dosis. Es una terapia acumulativa, así que lo que importa es sostenerla en el tiempo con la frecuencia indicada, no acumularla en una semana.
¿Sirve para la cara y la piel?
Es donde tiene el respaldo más limpio. La densidad de colágeno y la calidad de la piel se midieron en ensayos dermatológicos controlados, y eso está detallado en el cruce de terapias y evidencia.
Para eso la cara tiene que estar sin maquillaje y sin protector, que es lo mismo que vale para el resto del cuerpo.
¿Se combina con otras terapias el mismo día?
Sí, y es de las que más se combina. Hay secuencias armadas con IHHT y con compresión, donde Red Light va al final, y también cierra el circuito de Recovery Pro.
Qué combinación te sirve sale de tu plan.
¿Duele o molesta?
No. Es la sesión menos exigente del centro: no hay presión, no hay frío, no hay esfuerzo. Lo único que puede incomodar es la intensidad de la luz a la vista, y para eso están las gafas.
¿Te quedó una duda antes de tu sesión?
Escribinos y te contesta una persona del equipo.
Escribinos por WhatsApp →Esta guía es orientativa y no reemplaza la consulta médica ni las indicaciones que te dé el equipo el día de tu sesión. Toda terapia en Biowellness se realiza con evaluación y prescripción de nuestros profesionales, y se registra en tu historia clínica (Ley 26.529). El tratamiento de tus datos se rige por la Ley 25.326.